mi india

domingo, 21 de marzo de 2010


He  adelantado una semana mi regreso.
Ha sido una de las experiencias mas enriquecedoras de mi vida.

Convivir con los niños. Jugar con ellos, darles cariño, tenerlos en brazos, abrazarlos. Hacerles reír, que sonrían.
Enseñarles “A, B, C”, a dibujar, juegos, tablas de multiplicar, canciones. Contarles cuentos. Mímica.
A ir al baño y luego lavarse. A disfrutar del agua al lavarse las manos, y la cara.
A chutar una pelota y correr tras ella.

He aprendido que valen mas diez minutos de calma que toda la literatura del mundo.
En caso de stress cerrar los ojos, respirar profundo, desde lo mas hondo del estomago y exhalar.
No forzar las cosas, no planearlo todo, dejar que fluya. Lo que tenga que llegar, llegara, y todo pasa.

Ayer fue mi ultimo día en el colegio.
No quise despedirme de los niños.
Me despedí de mis compañeras. Me regalaron kohol, bindis y unos pendientes.
Nos intercambiamos correos.

A los niños les compre una cartera para el colegio, un libro de colorear y unos lápices. No entendían que era para ellos, un regalo, se lo podían llevar a casa.
Me hicieron dibujos. La mayoría de casas y la bandera india.

Fui al colegio con Almasto, el hijo de Patrima, y Kyle, otro voluntario canadiense. Quería compartir lo con alguien.

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